sábado, 21 de julio de 2012

Capítulo 11

Rosalina sopla el humo de su cigarrillo por su boca. La lluvia parece jugar a mojar su pelo pelirrojo. Está ahí, sola a las 3 de la madrugada, esperando a que su novio salga de aquel callejón tan siniestro. Su mente se transporta a su segunda cita, todo era maravilloso, romántico, realmente era así, porque él, la trataba así. Pero poco después entro en esa banda tan... Contraria a lo que él era. Recuerda que entró en esa banda porque ese tal Jake, le sedujo con los encantos del dinero, de la fama, de las chicas... Rosalina traga saliva ante ese último requisito. Más de una vez le ha visto sobando a otra chica que no era ella, más de una vez le ha pillado en la cama, borracho, con otra que no era ella. Rosalina ahoga un sollozo en la lluvia. Tira el cigarrillo al suelo mojado y le da un pisotón con su bota negra. Mira hacía arriba en intento de controlar las lágrimas que no tardaran en salir si no se controla. Las gotas de lluvia la obligan a cerrar los ojos pero no tarda en abrirlos de nuevo. 'Sergio me quiere'. 'Sergio me quiere' Lo piensa una y otra vez hasta que un chico sale del callejón con un botellín de cerveza en la mano, tambaleándose. La lluvia le impide a Rosalina reconocerlo, pero esos ojos avellana la hacen reaccionar. Corre a su ayuda ya que se acaba de caer en un charco y en vez de levantarse se queda allí, riéndose. ''Borracho''.
-Joder Sergio. Estás muy pedo, ¿verdad?-Rosalina le coge por debajo del brazo y hace que la rodee el cuello. Él está tan borracho que no impone resistencia alguna. Con un gran esfuerzo la chica pelirroja logra levantar a su novio del charco. Su ropa está mojada, como su pelo, y su cara. 'Su preciosa cara'. Rosalina no puede evitar que sus pensamientos giren en torno a él, es inevitable. Tampoco puede evitar que le duela cuando él rechaza cada uno de los besos, no puede evitar que se le rompa el corazón cuando ella va a abrazarle y él se aparte. Pero le quiere, y está dispuesta a aguantar cualquier clase de torturas para que Sergio se de cuenta de que daría su vida por él. El chico camina a duras penas, se tambalea a cada paso que da y la chica le ofrece su mayor punto de estabilidad para que no se caiga. El camino transcurre en silencio, solo se oye la lluvia caer, algún coche que hace salpicar los charcos creados en la carretera, y los pasos que dan los chicos a las 3 y cuarto de la madrugada. Pocos minutos después están en una casa pequeña, al parecer es de Rosalina. La chica deja a Sergio en una pequeña banqueta al lado de su cama. Le mira entrecerrando los ojos para intentar descifrar su mirada perdida. No obtiene la respuesta que buscaba así que simplemente se sienta en la cama.
-Algún día, no voy a estar aquí en tus noches de borrachera.-Rosalina sonríe y juega con sus medias rotas. A continuación mira a su novio que está apoyando sus codos sobre sus rodillas y bajando la cabeza. Esta sonríe, su chico no es un borracho enfadado, está noche, está mareado y algo confundido.
-Me voy a duchar, ¿no te importa verdad? - El chico se queda inmóvil en la posición en la que está, no mueve ni un solo músculo de su cuerpo.- ¿Lo tomo como un 'dúchate conmigo?- Sergio está realmente confuso no entiende ni que hace en esa casa, ni lo que le dice la chica pelirroja. La chica pelirroja...La chica pelirroja... Derrepente todo se torna borroso y cierra los ojos. Sus recuerdos retroceden veloces hasta hace más o menos un año. Ve a la chica pelirroja riéndose con él.
-Eres un bobo.-La chica toca su pelo intentado organizar el revoltijo que acaba de hacer Sergio.
-Y tú pelo parece un nido de pájaros.-Él sonríe al ver a Rosalina desistir y suspirar.
-¿Sí? Vamos a probar como te queda a ti.-Ella se abalanza sobre Sergio y hace miles de intentos por llegar a su pelo. El banco de madera del parque se tambalea y en un momento están tirados en la hierba uno encima del otro. Rosalina encima de su tripa despeinando su pelo rubio y él riendo sin parar. En un momento dado la chica se detiene en sus ojos color avellana. Sergio también la sostiene la mirada contemplando sus ojos verdes intensos, sus labios rojos como su pelo, su cara pálida. Las manos de Sergio se mueven rápidas hasta apartar un pequeño mechón despeinado de su cara, que le impide la visión. Seguidamente ambos sonríen. Rosalina se agacha que sus narices se juntan, el chico coloca sus manos en la melena de la chica y la atrae hacía sí hasta que sus labios se juntan. Nota que sonríe con el beso, motivo para que él lo haga.
Los recuerdos avanzan veloces de nuevo por su mente, millones de chicas en frenesíes de respiraciones alteradas, alguna importante, otra simplemente una desesperada que pilló en una discoteca. Hay una en especial, María. Una chica de ojos azules, realmente de vez en cuando piensa en ella, pero se olvida enseguida. Y es que lo que le hizo esa chica no tiene nombre, le gustan así, por eso de algún modo le acabo gustando Rosalina. Las gotas de lluvia le devuelven a la realidad. A la casa de la pelirroja de ojos verdes.


En casa de Carlota...
-Buenas noches señorita.-Una voz masculina habla al otro lado de la línea.
-Mira, no sé quien serás. Pero son casi las 4 de la madrugada, llevo un mal día de llamadas de completos 'desconocidos', así que si no te importa podrías llamar dentro de 3 o 4 horas.-La chica de pelo negro esta a punto de colgar, pero entonces la voz responde.
-Ey, ey. Soy amigo de Mario, eh... El 'creído'.
-Esa no es una buena excusa para que no te cuelgue ahora mismo.-Carlota se acomoda porque sabe que esto va a ir para largo.
-¿A caso no me vas a colgar de todas formas?-Su voz es extremadamente alegre, eso relaja un poco a Carlota que ríe con la respuesta del chico.
-Sí, tienes razón.-La sonrisa calma al pensar un segundo mejor las cosas.-¿Se puede saber cómo coño tienes mi número?
-Es una larga historia.-Dice el chico del otro lado de la línea, como para restarle importancia, pero ambos saben que la tiene.
-Tengo 3 horas,  adelante.-Se oye un suspiro y empieza a relatar la historia de la pelea de la comisaría, por lo tanto, Carlota ya sabe quién es, puede darle cara. También le cuenta que la pelea no fue por una gilipollez, sino por que el 'creído' no quería que él le quitará el móvil.
-Pero al final, él me llamo antes que tú.
-¿Qué más da? La intención es lo que cuenta.-A Carlota le empieza a caer bien ese chico, tiene bastante desenvoltura.
-De nuevo, tienes razón.-La chica de pelo negro sonríe. Inmediatamente se regaña a sí misma. Ni si quiera ha visto 2 veces a ese chico y están teniendo una conversación como dos colegas, igual que con Mario.
Al otro lado de la línea se oye un crujido, gritos y un portazo. Carlota por un momento tiene miedo, pero la tranquiliza oír la voz de aquel chico de nuevo.
-Oye, eh... ¿Carlota? ¿Te llamabas así, no?
-Sí.
-¿Te puedo llamar Lota?-El chico ahora habla rápido.
-Ehm...Supongo. Pero necesito saber tu nombre, sino, no hay trato.-Se oye una pequeña risita.
-Álex, me llamo Álex. Buenas noches, o... días Lota.

3 comentarios:

  1. Cielo! Me encanta tu novela :) Quiero el capitulo 12 ya! ^^ Oye tienes twitter o tuenti? Si tienes me lo dices y te agrego va? ;)

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  2. A mi me encanta que te encante (: Bueno, la verdad es que una de las que escribía este blog lo ha dejado, entonces te doy el tuenti del blog: Señoritas Cruce del Destino
    Y también te doy mi twitter: @fuckbelieved
    La otra chica, que lo ha dejado por si la quieres seguir también: @Elena_Melocoton
    Un besazo, y gracias por leerme <3

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